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Sylvia Plath, Lêdo Ivo, Gutierre de Cetina, Federico García Lorca, Boni de la Vega

(11)  CANCIÓN DE AMOR DE LA JOVEN LOCA
Cierro los ojos y el mundo muere;
levanto los párpados y nace todo nuevamente;
(Creo que te inventé en mi mente).
Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
sin sentir galopa la negrura:
cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
escapan serafines y soldados de satán:

Sylvia Plath

Cierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste.
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).
Debí haber amado al pájaro de trueno, pero no a tí;
al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente).

Sylvia Plath (1932, boston-1963, Londres)

(12)  EL PASO DEL SOLSTICIO
Yo vi la tarde esconderse
como la línea del destino
en la palma de mi mano,
o como el día siguiente
atrás del muro de la vida.
Era la sutil espesura
de piedras bajo la canícula,
el paso del solsticio
que los prestigios de los viajes
transforman en espíritu puro.
Y yo que vi juntarse con la rosa
la sombra del clavel,
y al día juntarse con la noche
en connubio y muralla,
y al polvo del cielo caer
sobre la limpieza de la tierra;
yo que siempre sustenté
el monumento de los sueños,
vi pasar el solsticio
como pasan en la tarde las cosas que no acontecerán,
que no aflorarán siquiera a esa zona del Espíritu
donde hay un permanente solsticio, quemando las almas.

Ledo Ivo (n. 1924, Brasil)
MONTEMAYOR, 2005

(13)  OJOS CLAROS!
Ojos claros, serenos
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?
si quanto más piadosos
más bellos parecéis a aquél que os mira,
no me mireis con ira
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Gutierre de Cetina
(Sevilla 1520- 1557, Puebla),
BEUCHOT, 1991

(14)  ROMANCE DE LA LUNA, LUNA
La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
-Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
-Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
– Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
– Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
Tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían.
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.
¡Cómo canta la zumaya,
ay cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

Federico García Lorca,
“Romancero gitano”
en Lunas, Penas y Gitanos,
errepar, 1999.

(15)  EL PARAGUAS

Flor de tristeza
que se abre cuando el llanto
del cielo empieza.

Alfredo Boni de la Vega
1914-1965
laberintodeespejosrotos.blogspot.com/2004/11

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